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Meditación Libre

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By: Meditación Libre
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Me he planteado utilizar esta plataforma para compartir lo que la visión interna de mí mismo me indica que es verdadero, con la intención de resonar contigo y lograr ser más libres para ayudar a que nuestras almas se impulsen verdaderamente desde su vocación interna y logren expresarse en la vida humana desde lo real. Para ello, voy a realizar videos de dos tipos: - Propuestas meditativas - Desarrollo de temáticasMeditación Libre Spirituality
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  • Compartir Ser en lo humano
    Jun 26 2026

    Compartir Ser en lo humano


    Mediante la meditación alcanzamos un estado neutro desde el que podemos observar y reflexionar sobre lo que acontece en nuestra vida humana. El lugar perfecto para distanciarnos y poder despegarnos de las reacciones automáticas que nos arrastran en el río de la vida.


    Cuando compartimos con los demás nuestras mejores intenciones para con la vida, “por la paz”, para mejorar la experiencia humana, partiendo desde ese estado de interiorización, lo hacemos mediante el lenguaje verbal, nuestros actos y movimientos y es motivo de reflexión la observación de sus resultados, de la posibilidad de generar un estado común.


    Somos conocedores de las dificultades que entraña en poner en común, incluso lo que consideramos lo mejor y más idóneo.


    Es realmente importante ser conscientes de la dificultad que entraña el poner en común nuestras ideas e intenciones, ya que lo hacemos desde las posibilidades materiales y humanas que nos son posibles.


    Podemos utilizar, nuevamente, nuestro estado meditativo para reflexionar sobre ello, pues conocemos extensamente los resultados de cada intento de comunicación con los demás, las dificultades que surgen, nuestra implicación personal y cómo nos afecta.


    Cuando nos entregamos completamente a ese ser interior que somos, incondicional, en estado de interiorización, no necesitamos comprender nada, pensar nada. Disponemos de la seguridad que nos aporta el hecho de dejarnos ser, sin ningún resquicio de querer proyectar ninguna idea en nuestro interior, sino con una entrega toral a la Verdad que nos envuelve.


    Somos una realidad interior, que cuando la aceptamos íntegramente, ya no necesitamos entender nada porque sabemos que somos una constante interior.


    Cuando nos contemplamos desde nuestra comprensión humana adquirida es completamente natural “no saber quién somos”, intentamos reconocernos reales en base a sentirnos representados en nuestra realidad corporal, cambiante y efímera, que a duras penas logramos aceptar.


    La actividad de nuestra mente pensamiento está dedicada a realizar una abstracción con todo el conocimiento adquirido para sostener una idea de ser “algo” que se sostiene en el propio pensamiento.


    Puede llevarnos mucho tiempo llegar a disponer de un cúmulo de pensamientos que lleguen a un equilibrio permanente, de manera que podemos vivir con relativa satisfacción y tranquilidad.


    Incluso, podremos compartir ese estado mental de equilibrio con otras personas, quizás, después de mucho tiempo y conversaciones, de manera, que ese estado de equilibrio sea compartido hasta tal punto que ya no sea necesario sostenerlo, ya que se alcanza la sensación de ser lo que se es, de no tener una diferencia con el otro.


    El equilibrio lo alcanzamos primeramente uno mismo, pues se trata de neutralizar nuestra propia mente. Después, es un gran logro poder llegar a ese estado de equilibrio en grupo. Ya no es necesario confrontar ideas o pensamientos y nadie necesita sostener su propia idea para sentirse libre para ser.


    Mientras estamos en el intento de comprender, vemos que estamos proyectados a la posibilidad de conseguirlo a nivel mental.


    Podemos imaginar esas conversaciones donde proyectamos en un grupo esos intentos de compartir nuestras reflexiones desde nuestra mente pensamiento, pero lo vamos hacer desde una mente neutra, desde nuestro punto de observación interior.


    La idea es que no tengamos ninguna reacción y permanezcamos en la escucha desde nuestro estado interior, observando profundamente lo que se produce, en nuestra propia mente y en la de los demás.


    Uno mismo se sostiene en lo profundo de esa necesidad de compartir sin generar ninguna reacción interpretativa, sin intentar de sostener nuestra propia forma de expresarnos y a su vez, contemplamos el intento de hacerlo desde dentro por parte de los demás.


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    21 mins
  • Soy la fuente de mi atención
    Jun 22 2026

    Soy la fuente de mi atención


    Cuando ya es normal, en uno mismo, encontrar la calma y el descargo de todo lo exterior, cuando desde dentro contemplamos la vida humana como algo que nos cae y no somos, cuando descubrimos que el estado real y permanente, es el que existe en ese espacio de calma, entonces, nos damos cuenta de que es el estado real de todos, que está al alcance de cada persona, que desde dentro nace la compasión hacia todos los seres humanos que nos lleva al deseo de compartirlo y liberar a nuestros seres cercanos.


    De esa manera, surge sin duda, el anhelo de hacer ese estado de paz, nuestro estado natural y hacerlo extensivo a todos los seres humanos. Compartir y entregar serán nuestras mayores satisfacciones.


    Nos será de gran utilidad desarrollar una práctica que nos sostenga de forma continuada en nuestro interior y para ello, nuevamente, es necesario observar detenidamente el movimiento de nuestra atención.


    Para ello, la invitación es a llevar nuestra atención al origen del que surge nuestra propia atención.


    Se trata de seguir el camino de nuestra atención en sentido inverso, como haríamos al subir río arriba para encontrar el manantial de donde surge nuestra atención.


    Nuestros pensamientos, nuestras memorias, nuestras emociones, todo ello está sostenido por nuestra atención. Sin ella son recuerdos almacenados, como dormidos o desactivados.


    Es nuestra atención la fuente de energía que activa todo en nuestra mente, en el espejo de la mente.


    Si nuestra atención dejase de hacer esa función de activar los recuerdos y pensamientos, es como si el Sol dejase de iluminar el mundo y se quedara todo a oscuras. Dejaríamos de ver las cosas, como si nada existiese.


    Son todos nuestros sentidos físicos que perciben la realidad física. Si dejamos de prestar atención a todos ellos, desapareceríamos de la realidad física para pasar a percibir la realidad interior.


    Hay una híper saturación de percepciones físicas mientras esa dimensión es únicamente una de las que pueda haber.


    Toda nuestra comprensión del mundo físico y humano están sostenidos por nuestra atención que se refuerza de forma continua de la pero opción de nuestros sentidos.


    Mientras esa percepción continúe nuestro mundo real se sostiene coherentemente y mantenemos la normalidad de las cosas.


    La práctica de la meditación nos lleva a dejar a un lado las percepciones obtenidas en el mundo real físico de manera que retiremos nuestra atención de todo ello.


    Es como una cobra que está erguida mientras se siente atacada y se relaja para dejarse caer sobre la tierra y descansar en sí misma.


    Es frecuente que muchas personas indiquen que su cabeza es un torbellino de pensamientos imposibles de parar, como si esos pensamientos no existiesen gracias a nuestra propia energía entregada mediante nuestra atención.


    De esta manera disciplinar nuestra atención pasa a ser de primera necesidad.


    Si nos diésemos cuenta de que uno mismo sostiene ese estado mental nos resultaría mucho más sencillo lograrlo.


    “No hay nada en mi mente que no ponga y sostenga yo mismo”.


    Si realizamos ese camino inverso de nuestra atención hasta su origen y lo hiciésemos con verdadero interés, instantáneamente los pensamientos y el apego hacia lo humano decaerían hasta desaparecer.


    “Estaríamos realmente desnudos”.


    Vamos a probar que hemos llegado al centro de uno mismo, el lugar desde donde se activa el querer conocer, saber, hacer. Se trata de descubrir al autor que inicia cualquier acto, cualquier pensamiento o deseo.


    ¡Préstate toda tu atención hasta que la atención no salga de ti mismo!


    Si hacemos esto con plena decisión veremos que nada queda en nuestra mente. Realmente, nuestra mente es el proyecto en el que se despliegan nuestros actos para pasar a la acción, para materializar nuestros anhelos.


    En ese estado, veremos que realmente nuestra atención proyecta una imagen en nuestra mente en base a nuestra necesidad interior de ser y percibirse como real.



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    24 mins
  • Vivir el Ser en lo humano
    Jun 20 2026

    Vivir el Ser en lo humano


    Si suele ser común el que todos buscamos lo mejor y más perfecto, también lo es la imposibilidad de satisfacer ese deseo.


    Tenemos un anhelo notable de lo perfecto, de la Verdad y resulta sorprendente que no logremos alcanzarla cuando lo que es Verdad necesariamente ha de estar presente. Tanto como el suelo que pisamos.


    Nos podríamos preguntar sobre el motivo de que nos resulte tan difícil conocer la Verdad, cuando es lo único que siempre permanece y nos acompaña.


    ¿Cómo es posible que la Verdad no pueda ser tocada como para tener una experiencia directa con ella?


    Las personas que consideramos sabias dicen: “yo solo sé que no se nada”, “nunca alcanzaré a conocer la Verdad”.


    Necesitamos reflexionar sobre la causa de que la Verdad sea tan esquiva.


    Si recordamos nuestros primeros años de vida, siempre hemos tenido la misma sensación de existir, que nos hemos ido adaptando a la comprensión del mundo material y humano y sin embargo, nos falta un conocimiento conectado con la Verdad.


    Nuestra consciencia comienza la vida humana en un estado de vacío, inmaculado, conectándonos con la realidad física de nuestro cuerpo, a través del cual nos llegan sensaciones y percepciones físicas gracias s los sentidos corporales.


    En el inicio, no disponemos de ninguna comprensión de la realidad humana, estamos como en blanco y sin embargo, existe ya una sensación de ser algo real.


    Nuestro cuerpo se desarrolla y dispone de diferentes órganos, de un cerebro que recibe las sensaciones físicas y las comienza a integrar, de manera que comenzamos a interrelacionarnos con el entorno material, con el que terminamos por reconocernos en él mediante una identidad física.


    Gracias a todas esas sensaciones que recibimos desde nuestro cuerpo nos asemejamos, desde nuestra sensación de existir, con la realidad corporal, que tanto en cuento, se relaciona con otras realidades diferentes, comenzamos a desarrollar la sensación de separación, pues existen muchas otras realidades.


    Nuestro sistema nervioso va integrando toda la realidad de nuestro propio cuerpo con sus sensaciones y de toda la realidad circundante.


    De este modo, nuestra sensación de existir y ser algo se asemeja a una identidad que se genera en base a esa interacción con los demás.


    Seguiremos construyendo nuestra idea de yo mediante la interacción en base a las reacciones que los demás tienen hacia nosotros, notablemente condicionados por nuestro entorno.


    Terminamos por sentirnos correspondidos completamente en la realidad humana en la que nos hemos instalados.


    Durante los años iremos asemejándonos a nuestra edad, nuestra situación, en una sucesión que nos embelesa y conduce hacia nuestra disolución como realidad humana. Soltando todo rastro de vida.


    El orden es: primero existo, después me asemejo a una idea de yo, para más tarde me veo obligado a soltar esa identidad humana al no disponer ya de un cuerpo.


    Uno podría preguntarse: ¿desde dónde se generan nuestras necesidades y anhelos de ser, desde el que existe desde siempre o desde esa idea de yo humano?


    Nuestra consciencia despierta en una realidad humana, pero cuando anhelamos lo perfecto, ¿quién lo anhela?


    ¿O lo anhelamos porque no nos reconocemos en la idea humana de ser un cuerpo separado?


    ¿Desde dónde se origina esa búsqueda de lo perfecto? ¿Desde un pensamiento o desde esa necesidad de encontrar la realidad que somos y no vemos con nuestros ojos físicos con los que nos reconocemos?


    Sin duda que se origina desde nuestra realidad interior, que al haberse asemejado a una realidad humana, necesitamos que se vea reflejado o reconocido en lo humano.


    Nos volcamos así en la búsqueda de una realidad que intuimos que existe y lo haceos en la vida humana. Nos empeñamos en encontrar fuera algo que pertenece al ser interior que somos.


    La necesidad de ser desde el interior, según la anhelamos, es el impulso que nos lleva a buscar, a construir, a lograr tantas y tantas metas, que se revelan...

    Continúa,....

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    19 mins
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