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La ContraHistoria

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By: Fernando Díaz Villanueva
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La historia como no te la contaron en la escuela. Presentado y dirigido por Fernando Díaz Villanueva.© 2026 Fernando Díaz Villanueva World
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  • Cinco imperios - Episodio exclusivo para mecenas
    Jun 27 2026
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Uno de los debates más recurrentes entre los aficionados a la historia es el de cuáles fueron los mayores imperios de la humanidad y qué los hizo verdaderamente grandes. Medir un imperio únicamente por kilómetros cuadrados resulta engañoso ya que la extensión por sí misma nunca garantizó su riqueza, ni su cohesión ni, naturalmente, que tuviesen un control efectivo del territorio. Gobernar grandes imperios antes de la llegada del telégrafo y el ferrocarril implicaba tomar decisiones casi a ciegas, los emperadores delegaban el poder en virreyes, sátrapas y gobernadores que actuaban con mucha autonomía. Cinco imperios encabezan todas las clasificaciones: el británico, el mongol, el ruso, el chino de la dinastía Qing y el español. Hay dos categorías diferenciadas. Por un lado los imperios terrestres (mongol, ruso y Qing), que se expandieron como una mancha de aceite sobre masas continentales contiguas. Por otro los marítimos (británico y español), que dependían del dominio de las rutas marítimas y de una red de puertos repartidos por varios continentes. El imperio británico fue el más extenso de todos, en su momento álgido al término de la primera guerra mundial llegó a alcanzar los 35 millones de kilómetros cuadrados. Los británicos levantaron su imperio sobre el comercio, la industria y la supremacía naval. Su fórmula de gobierno fue muy flexible. Había colonias que se gobernaban desde la metrópoli, protectorados y dominios con distintos niveles de autogobierno. El imperio mongol empezó con Gengis Kan en las estepas de Mongolia y llegó a cubrir a finales del siglo XIII 24 millones de kilómetros cuadrados de superficie continua gracias a la movilidad de sus jinetes, que eran además muy disciplinados. Durante dos siglos los mongoles fueron los dueños de China, de todo el centro de Asia, de Mesopotamia e incluso de parte de la Europa oriental. Gracias a ellos floreció la ruta de la seda, lo que permitió que ideas, técnicas y personas pasasen de un extremo a otro de Eurasia. Por esa ruta llegó también la peste negra que diezmó la población europea en el siglo XIV. El imperio ruso, cuyo origen estaba en el pequeño principado de Moscú creció hacia el este de forma silenciosa durante dos siglos hasta abarcar casi 23 millones de kilómetros cuadrados desde la frontera con el imperio alemán hasta las costas del Pacífico. En su cúspide se encontraba el zar, un rey absoluto que la iglesia ortodoxa rusa se encargó de sacralizar. Más al sur y en la misma época la dinastía Qing de origen manchú reinó durante tres siglos sobre la mayoría china y expandió las fronteras hacia el oeste. En su momento de máxima extensión llegó a tener 14 millones de kilómetros cuadrados. El imperio español, el primero genuinamente mundial, inició su expansión en 1492 con los viajes de Cristóbal Colón. A partir de ahí los españoles de los siglos XVI y XVII conquistaron y colonizaron buena parte del continente americano, completaron la primera circunnavegación del globo y se expandieron por tres continentes. Sus flotas fueron las primeras que conectaron por primera vez toda la superficie terrestre. Ninguno de estos gigantes cayó por un enemigo exterior en una batalla decisiva, sino por varios factores entrelazados como la sobreextensión, el agotamiento económico y las tensiones internas. Su herencia sigue viva hoy en las fronteras, en los más 500 millones de hispanohablantes, en el inglés como lengua franca, en la demografía de Hispanoamérica, en los Estados del Asia central o en las fronteras multiétnicas de la China actual. Estos cinco imperios fueron los arquitectos involuntarios del mundo que habitamos. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
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    48 mins
  • La independencia de Estados Unidos
    Jun 25 2026
    A mediados del siglo XVIII las trece colonias de Norteamérica eran una dependencia británica de ultramar en plena expansión. El número de colonos no hacía más que aumentar y sus ciudades y puertos prosperaban. Sus habitantes se sentían británicos, hablaban inglés, eran mayoritariamente protestantes y se enorgullecían de pertenecer al país que había frenado el absolutismo con la revolución gloriosa de 1688. Cada colonia se gobernaba a sí misma mediante una asamblea local que era una réplica en miniatura del parlamento de Westminster. Las relaciones con la metrópoli eran fluidas y todo marchaba bien. Ese equilibrio cómodo, sostenido durante generaciones por la desidia administrativa de los británicos y el contrabando que suavizaba las políticas mercantilistas que salían de Londres, saltó por los aires tras la guerra de los Siete Años, que se libró en parte en Norteamérica. Los británicos ganaron, pero esa victoria salió cara. El gobierno decidió entonces que las colonias debían sufragar su propia defensa. La Proclamación de 1763, la ley del Azúcar de 1764 y, sobre todo, la ley del Timbre de 1765 provocaron una agria reacción entre los colonos, que se negaban a pagar impuestos si no tenían antes representación en el parlamento. Las Leyes de Townshend de 1767 avivaron el conflicto con nuevos aranceles destinados a pagar los salarios de los funcionarios reales destinados en las colonias, que dejarían además de estar controlados por las asambleas locales. Los colonos empezaron entonces a declarar boicots y Boston, una importante ciudad portuaria, se convirtió en el foco de la resistencia. La tensión fue escalando hasta que el 5 de marzo de 1770 se produjo la llamada masacre de Boston, que encendió los ánimos entre los colonos. Tres años más tarde la ley del Té de 1773 hizo estallar el motín del Té. Un grupo de agitadores arrojó 342 cofres cargados de té por la borda de tres navíos de la Compañía de las Indias Orientales. La respuesta fueron las conocidas como “leyes intolerables”, que, en lugar de aislar a Boston, suscitaron la solidaridad de las demás colonias. En septiembre de 1774 se reunió en Filadelfia el Primer Congreso Continental, que coordinó un boicot pero manteniendo abierta la puerta al diálogo con la Corona. La distancia y la lentitud de las comunicaciones alimentaron la desconfianza mutua y ambos bandos se prepararon para la guerra. La chispa saltó en abril de 1775 en Lexington y Concord, dos pequeñas localidades cercanas a Boston. El Segundo Congreso Continental nombró a George Washington comandante del Ejército Continental, y tras la batalla de Bunker Hill y el rechazo por parte del rey de la Petición de la Rama de Olivo, la ruptura se hizo inevitable. En enero de 1776 Thomas Paine publicó “Sentido Común”, un panfleto que abogaba directamente por la independencia. Poco después el Congreso nombró a un comité de cinco miembros para que redactasen la declaración de independencia. El encargado de hacerlo fue Thomas Jefferson, luego el congreso dio forma final al documento, lo aprobó el el 2 de julio y dos días después anunció formalmente que las colonias se independizaban. La guerra, que ya había dado comienzo, se prolongó unos años hasta que la paz de París de 1783 consagró la independencia de una confederación que adoptó el nombre de Estados Unidos de América. En El ContraSello: 0:00 Introducción 3:53 La independencia de Estados Unidos 1:17:12 Historia del español Bibliografía: “The glorious cause” de Robert Middlekauff - https://amzn.to/4xJHCiV “1776: el nacimiento de una nación” de David McCullough - https://amzn.to/4uUBTUI “La Declaración de la Independencia de Estados Unidos” de Thomas Jefferson - https://amzn.to/3SN0Rbn “Sentido común y Ocho cartas a los ciudadanos de los Estados Unidos de Thomas Paine - https://amzn.to/4xUGPfo “La construcción de Estados Unidos” de Jordi Figuerola - https://amzn.to/4ewTFZC #FernandoDiazVillanueva #1776 #independencia Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
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    1 hr and 24 mins
  • IRA: matar por Irlanda - Episodio exclusivo para mecenas
    Jun 19 2026
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! El conflicto de Irlanda del Norte, conocido con el eufemismo de “The Troubles”, se cobró cerca de 3.500 vidas entre 1968 y 1998 y marcó a fuego la política británica durante el último tercio del siglo XX. Sus orígenes hay que ir a buscarlos mucho más lejos, a la invasión inglesa del siglo XII y, sobre todo, a las plantaciones del Úlster del siglo XVII, que convirtieron al norte en la única región irlandesa de mayoría protestante. La fractura religiosa se superpuso a la nacional hasta volverse indistinguible con el tiempo. El IRA fue una sucesión de distintos grupos que se sucedieron y que, en ocasiones, se enfrentaron entre sí. Tras la guerra de la independencia y el tratado anglo-irlandés de 1921 que partió la isla, el republicanismo armado quedó relegado a la clandestinidad durante décadas. Los “Troubles” no surgieron de aquel viejo IRA, sino de la discriminación que el régimen unionista del Úlster ejercía contra los católicos en vivienda, empleo y reparto electoral. El movimiento por los derechos civiles de finales de los 60 se encontró con represión policial, algo que agravó el despliegue del Ejército en 1969, los internamientos sin juicio de 1971 y algunos episodios como el Domingo Sangriento de 1972. De todo ello se aprovechó una escisión del IRA que se autodenominó IRA Provisional. Sus miembros abogaban por una guerra larga de desgaste mediante atentados y asesinatos selectivos, simple terrorismo no muy distinto al que los extremistas de aquella época practicaban en otras partes de Europa. Pero el caso de Irlanda del Norte fue peculiar. Allí los partidarios de mantenerse en el Reino Unido formaron organizaciones “lealistas” que eran muy violentas y que, en ocasiones, colaboraban con el Estado. Las huelgas de hambre de 1981 regalaron al IRA una generación de mártires y dieron paso a la estrategia del fusil y la urna, mediante la cual, mientras una parte del movimiento, el Partido Sinn Féin, mantenía la lucha armada, otra participaba en política. Fue ya en los años 90 cuando se empezó a negociar, un proceso que consumió mucho tiempo y que culminó con el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 que reconocía una amplia autonomía política para Irlanda del Norte y abría la puerta a la reunificación con la República de Irlanda . El IRA se desarmó años después y el Sinn Féin hoy gobierna el Úlster. Bibliografía: “No digas nada” de Patrick Radden Keefe - https://amzn.to/4oIhZLw “Matar por Irlanda” de Rogelio Alonso - https://amzn.to/43NwGDj “Guerra y paz en Irlanda del Norte” de Jacobo Celnik - https://amzn.to/4xDagSH “The Troubles” de Leon Maher - https://amzn.to/4elfP0N “Irlanda del Norte: historia del conflicto” de Luis Antonio Sierra - https://amzn.to/3QwZcWz Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
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    57 mins
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