Episodes

  • Los 2520 días
    Jun 20 2026
    El castigo de los siete tiempos proféticos anunciado por Moisés en el libro de Levítico: representa una línea cronológica de dos mil quinientos veinte años de aflicción para el pueblo de Israel debido a su continua desobediencia. Al equivaler cada tiempo a un año profético de trescientos sesenta días: el periodo inició formalmente en el año seiscientos seis antes de nuestra era: con el sitio de Jerusalén a manos de Nabucodonosor. Durante este largo cautiverio: la tierra de Israel estuvo sujeta al dominio sucesivo de grandes imperios: desde los caldeos y romanos: hasta los británicos. Esta sentencia concluyó con exactitud en el año de mil novecientos catorce: fecha que marcó el fin de los tiempos de la aflicción y el inicio de la primera guerra mundial: abriendo las puertas para la declaración Balfour y el posterior retorno de los judíos a su tierra en mil novecientos cuarenta y ocho. Hoy: la restauración de Israel es una gran enseñanza para la Iglesia: pues hemos sido evangelizados de igual manera. Dios nos llama a obrar con una fe viva y constante: guardando sus mandamientos para no perder el lugar que por gracia nos ha sido concedido.
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    20 mins
  • Los 1335 días.
    Jun 10 2026
    Para profundizar en las profecías de Daniel: es fundamental diferenciar entre la prevaricación asoladora y la abominación espantosa: ya que representan dos momentos distintos dentro del conflicto del santuario. La profecía nos enseña que desde el momento en que Antíoco Epífanes quitó el continuo sacrificio: debían transcurrir mil doscientos veintinueve días hasta el establecimiento de la abominación espantosa. Este trágico evento ocurrió en el año ciento cuarenta y cinco de la era seléucida: cuando se profanó el altar de Dios colocando en él la imagen de Júpiter Olímpico. Sin embargo: la palabra profética establece una bienaventuranza especial para aquellos que lograran esperar y llegar hasta los mil trescientos treinta y cinco días. Estos cuarenta y cinco días adicionales representan el tiempo que corrió desde la profanación progresiva hasta la total purificación del altar: devolviendo el culto sagrado y dando origen a la fiesta de la dedicación. Estos acontecimientos nos recuerdan el deber de vigilar nuestra vida espiritual: para que el Señor sea siempre nuestro sol: nuestro escudo y nuestro refugio en los momentos difíciles.
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    9 mins
  • Los 2300 días
    Jun 5 2026
    La profecía de los dos mil trescientos días de Daniel: que representan días literales de veinticuatro horas: nos revela el absoluto control de Dios sobre el surgimiento y la caída de los imperios humanos. Esta visión describe la transición del Imperio Medo-Persa: simbolizado por un carnero: hacia el Imperio Griego: representado por un macho cabrío cuya fuerza radicaba en su primer rey: Alejandro Magno. Al morir Alejandro en su momento de mayor fuerza: su reino se dividió entre sus cuatro generales: surgiendo de Seleuco un cuerno pequeño que la historia identifica como Antíoco Epífanes. Este gobernante inicuo se engrandeció contra el pueblo de Dios: persiguiendo a sus hombres ilustres y quitando el continuo sacrificio en el templo. Los dos mil trescientos días abarcan exactamente seis años: cuatro meses y veinte días: periodo que comenzó en el año ciento cuarenta y dos de la era seléucida y culminó en el ciento cuarenta y ocho: cuando el perseguidor murió y el santuario fue finalmente purificado. Este cumplimiento histórico nos invita a caminar con fe: seguros de que nuestro Dios conoce el final de los tiempos y que nuestro galardón viene pronto.
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    10 mins
  • Las setenta semanas.
    May 30 2026
    La profecía de las setenta semanas de Daniel: determina un periodo exacto de cuatrocientos noventa años para el plan de redención de Dios: aplicando la regla de un día por año. Este tiempo sagrado comenzó en el año cuatrocientos cincuenta y siete antes de nuestra era: con el tercer decreto del rey Artajerjes para restaurar Jerusalén: y se divide en tres etapas fundamentales. La primera etapa abarca siete semanas: es decir, cuarenta y nueve años: un tiempo en el que la plaza y el muro de la ciudad fueron reedificados en medio de grandes angustias y oposición. La segunda etapa suma sesenta y dos semanas más: equivalentes a cuatrocientos treinta y cuatro años: concluyendo exactamente en el año veintiséis de nuestra era. Este momento crucial marcó la aparición pública de nuestro Señor Jesús: quien al ser bautizado fue ungido por el Espíritu Santo para iniciar su obra salvadora. Finalmente: la última semana se divide en dos lapsos de tres años y medio. En la primera mitad: Cristo predicó el evangelio: y entregó su vida en el madero: haciendo cesar de forma definitiva el valor de los sacrificios antiguos. La profecía cierra en el año treinta y tres: cuando se sella la visión con el martirio de Esteban. Esta maravillosa línea del tiempo nos demuestra la absoluta exactitud de la palabra de Dios: y nos invita a valorar el sacrificio del Mesías: cuyo evangelio sigue iluminando nuestro camino.
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    14 mins
  • Las velas o vigilias.
    May 24 2026
    Para Dios, la noche no es tiempo muerto: es un escenario de diseño divino. En la Escritura, la oscuridad no se medía en horas comunes, sino en vigilias o velas: estaciones espirituales de alerta, juicio y visitación. En el Antiguo Testamento, la noche se dividía en tres velas. La primera traía la transición: la segunda resguardaba el punto más profundo de las tinieblas. Recuerda: á la medianoche Jehová hirió á todo primogénito en la tierra de Egipto. Y en la tercera vela, la de la mañana, Dios confundió á los egipcios y dió la victoria á su pueblo. Por eso clamaban los profetas: [Lamentaciones capítulo 2, versículo 19.] Levántate, da voces en la noche, en el principio de las velas: derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor: alza tus manos á él por la vida de tus pequeñitos, que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles. Bajo el dominio romano, el tiempo se reorganizó en cuatro velas de tres horas cada una. Jesús mismo vivió sus momentos más cruciales en esta secuencia exacta: desde la cena al anochecer, la agonía en Getsemaní, hasta el arresto y las negaciones antes del alba. Él conocía el peso espiritual de cada vela, y por eso nos dejó una advertencia eterna: [Marcos capítulo 13, versículo 35.] Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá: si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana: Velar no es solo mantenerse despierto: es vivir preparados. En la medianoche puede atacar el desánimo, y antes del amanecer, el cansancio. No bajes la guardia ahora que la luz se acerca. Mantén tu fe encendida, porque la palabra nos ordena: [1 Pedro capítulo 5, versículo 8.] Sed templados, y velad: porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore: La noche avanza... ¿estás listo para el regreso del Señor?
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    23 mins
  • Las horas
    May 19 2026
    ¿Cómo se medía el tiempo en la Biblia antes de los relojes modernos? En el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios vivía en sincronía con la creación, guiándose por el alba, el mediodía y la puesta del sol para marcar sus tareas y oraciones. El Reloj de Acaz y las Doce Horas El Creador demostró ser el Dueño del tiempo al hacer retroceder la sombra diez grados en el reloj de Achâz. Ya en el Nuevo Testamento, el sistema se estructuró en doce horas diurnas. Escuchemos las palabras del Maestro en Juan capítulo 11, versículo 9: Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo. Contando desde el amanecer, la hora tercia eran las nueve de la mañana: la hora sexta, el mediodía: y la hora nona, las tres de la tarde. Estas horas marcaron la crucifixión del Señor, el inicio de las tinieblas y Su último aliento, pero también eran momentos consagrados para clamar al Altísimo. Como narra Hechos capítulo 3, versículo 1: PEDRO y Juan subían juntos al templo á la hora de oración, la de las nueve. Contabilizar el tiempo con orden nos permite comprender las profecías y los eventos bíblicos con claridad. Dios tiene el control de la historia y, como decía el salmista, nuestros tiempos están en Sus manos. Y tú, ¿estás ordenando tus horas para buscar hoy al Creador?
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    12 mins
  • El año judío
    Apr 30 2026
    El año judío ¿Te has preguntado por qué el pueblo de Dios utiliza un calendario distinto al civil? Hoy exploramos "El año judío". El tiempo no es solo una cifra: es un concierto entre el sol y la luna establecido por el Creador para que sus fiestas se celebren en el tiempo exacto. Mientras el año solar tiene aproximadamente 365 días, el lunar solo cuenta con 354. Esta diferencia de once días es un reto astronómico. Como leemos en Salmo 104, versículo 19. Hizo la luna para los tiempos: El sol conoció su ocaso. Sin un ajuste, las fiestas como la Pascua o las Cabañas se recorrerían por todas las estaciones, perdiendo su significado agrícola y espiritual. Para evitarlo, se utiliza el sistema de Metón: cada diecinueve años, intercalamos un mes extra llamado Beth-Adar. Esto asegura que las solemnidades coincidan con el mandamiento de Dios, tal como dice Levítico capítulo 23, versículo 4: ESTAS son las solemnidades de Jehová, las convocaciones santas, á las cuales convocaréis en sus tiempos. En este año 5787, que corresponde al periodo de 2026 a 2027, nos encontramos precisamente en un año bisiesto. Seguir este sistema no es solo tradición: es caminar en los pasos de nuestro Señor Jesús, quien guardó las fiestas en conformidad con este orden divino.
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    8 mins
  • La rotacióny traslación de la tierra.
    Apr 25 2026
    ¿Contradice la ciencia a la Biblia? Al estudiar los movimientos de la Tierra, descubrimos que la Escritura fue escrita para guiar nuestra alma, no como un tratado de astronomía, revelando a un Creador que comprende nuestra limitación humana. (0:15 - 0:40) El Lenguaje de la Observación La Biblia utiliza un lenguaje fenomenológico: describe lo que el ojo humano observa desde la Tierra. Por eso leemos en Eclesiastés capítulo 1, versículo 5: Y sale el sol, y pónese el sol, y con deseo vuelve á su lugar donde nace. Esta descripción no busca explicar la física celeste, sino la grandeza de la obra divina ante nuestros ojos. (0:40 - 1:10) Precisión y Diseño Hoy sabemos que la rotación define el día y la traslación marca el año. Esta complejidad astronómica no es azarosa: es el orden establecido por Dios. Como dice Romanos capítulo 1, versículo 20: Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas: de modo que son inexcusables. (1:10 - 1:30) Conclusión Desde lo más pequeño hasta la inmensidad del universo, todo proclama Su majestad. Usemos la ciencia para comprender nuestro hábitat y la Biblia para perfeccionar nuestro espíritu. ¿Puedes ver la mano de Dios en el movimiento de los cielos?.
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    12 mins