El artículo reflexiona sobre cómo el gran talento creativo y tecnológico en España convive con una fuerte fragmentación del sector, donde muchos profesionales independientes y pequeños estudios mantienen su creatividad y flexibilidad, pero encuentran dificultades para escalar y colaborar en proyectos de mayor alcance.
Frente al auge del modelo freelance, plantea que el reto no es evitar esa fragmentación, sino aprender a gestionarla mediante ecosistemas y redes colaborativas que aporten cohesión, continuidad y crecimiento sin perder la independencia del talento.